La inversión en Landtoken puede generar retornos a través de tres fuentes complementarias, que combinan renta productiva, apreciación del activo y eficiencia financiera del fideicomiso.
1. Renta por apreciación del capital
La primera fuente de retorno proviene de la apreciación del valor de los campos que integran el fideicomiso.
A medida que el precio de la tierra productiva evoluciona en el tiempo, el valor del fideicomiso y, en consecuencia, el valor de las participaciones, puede incrementarse.
Esta renta se materializa al vender la inversión en el mercado secundario o cuando el fideicomiso vende alguno de los campos.
2. Renta anual por arrendamiento
La segunda fuente de retorno es la renta anual generada por el arrendamiento de los campos a operadores agrícolas.
Estos ingresos surgen de los contratos de arrendamiento vigentes, cuyos pagos son percibidos por el fideicomiso y luego distribuidos a los inversores según las condiciones establecidas.
3. Renta financiera
La tercera fuente de retorno es la renta financiera generada por el capital del fideicomiso que aún no fue aplicado a la compra de campos.
Entre el momento en que los fondos ingresan al fideicomiso y su aplicación efectiva en activos productivos, ese capital puede invertirse de forma transitoria y conservadora en instrumentos financieros de bajo riesgo, con el objetivo de preservar su valor y generar un rendimiento adicional.
Esta renta es complementaria a la renta anual y forma parte de una gestión eficiente del capital del fideicomiso.
En resumen
La inversión combina apreciación del capital, renta productiva y renta financiera
- La tierra aporta estabilidad y potencial de crecimiento
- El arrendamiento genera flujo de fondos periódico
- La gestión financiera mejora la eficiencia del capital