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Biocombustibles: cuando el agro se transforma en energía

Los biocombustibles permiten transformar la producción agrícola dentro del país, sumando valor industrial y generando una fuente adicional de demanda para el agro. Un mercado interno sostenido por cortes obligatorios y una reforma en discusión.

15 de octubre de 2026 · 5 minutos de lectura

EC

Ezequiel Correa Luna

Investor Experience

Biocombustibles: cuando el agro se transforma en energía

Qué son y cómo se producen en el país

Los biocombustibles son combustibles líquidos de origen agrícola destinados a mezclarse con los derivados del petróleo. En Argentina conviven dos grandes cadenas de producción: por un lado, el bioetanol, un alcohol obtenido de la fermentación de azúcares o almidones para su mezcla con la nafta; por el otro, el biodiésel, elaborado a partir de aceites vegetales para su corte con el gasoil.

El bioetanol se produce a partir de caña de azúcar, principalmente en el Noroeste, y de maíz en la región central. El biodiésel, en cambio, se elabora en su mayoría con aceite de soja, mediante un proceso químico llamado transesterificación. En Europa, a diferencia de Argentina, se usa sobre todo colza para la producción de biodiésel.

En términos económicos, esto implica que una parte de la cosecha deja de exportarse sin procesar y se transforma en energía dentro del país.

Una demanda ordenada por ley

La Ley 27.640 fija un piso obligatorio del 5% de biodiésel (la Secretaría de Energía lo llevó a 7,5%) en el gasoil y un 12% de bioetanol en las naftas. De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 98,6% de las ventas internas de biodiésel responde a esta mezcla obligatoria, con un fenómeno similar en el bioetanol. Este esquema le otorga previsibilidad a la demanda doméstica.

Bioetanol: más maíz procesado en origen

El bioetanol es hoy el segmento más dinámico. Su producción acumulada hasta julio creció por séptimo año consecutivo, y el maíz ya aporta el 65% de la materia prima. La producción de bioetanol se concentra principalmente en las provincias de Córdoba (a base de maíz) y Tucumán (a base de caña).

Para 2026 se proyecta una producción cercana a los 1.350 millones de litros de bioetanol, de los cuales el maíz aportará cerca del 65% y la caña de azúcar el 35% restante. A modo de referencia, por cada tonelada de maíz se obtienen en promedio unos 400 litros de bioetanol. Para el caso de la caña de azúcar, la producción obtenida varía de acuerdo al método de extracción utilizado.

El atractivo económico está en el valor agregado: según estimaciones del sector difundidas en 2025, transformar el maíz en bioetanol incrementa su valor en torno al 40%. Además, el proceso genera subproductos como la burlanda (DDGS) para alimentación animal, CO₂ de uso industrial, aceite de maíz y vinaza para la generación de biogás.

Biodiésel: una industria con potencial de recuperación

Durante el primer semestre de 2026 se produjeron 520.247 toneladas de biodiésel, un 16,7% más que en el mismo período de 2025. Sin embargo, la actividad continúa lejos de sus máximos históricos y las exportaciones, históricamente el motor del sector, se vieron afectadas por la parálisis de compras en su principal destino: la Unión Europea.

El freno respondió a la incertidumbre regulatoria: la Comisión Europea buscaba clasificar a la soja como materia prima de alto riesgo ambiental, lo que amenazaba con bloquear el producto argentino. El panorama cambió en julio, cuando el Parlamento Europeo rechazó la iniciativa y destrabó las operaciones. Tras esa votación, los envíos se reactivaron con fuerza: según la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), las ventas al exterior ya suman unas 220.000 toneladas en lo que va del año, multiplicando por más de cuatro el registro del primer semestre.

Si bien la discusión regulatoria en Europa no está cerrada y el mercado de Estados Unidos sigue restringido por aranceles, recuperar la dinámica exportadora continúa siendo clave para aprovechar la capacidad instalada y agregar valor al aceite de soja argentino.

*Cifras de 2026 corresponden al acumulado parcial a octubre.

La reforma que viene

El 17 de septiembre, el Senado dio media sanción a un proyecto de ley que establece un nuevo marco regulatorio a 15 años y eleva los cortes obligatorios: el de bioetanol pasaría del 12% al 15% y el de biodiésel del 7,5% al 10%, con vigencia a los 12 meses de sancionada la norma. La iniciativa debe tratarse ahora en la Cámara de Diputados. Un corte mayor podría sumar demanda de maíz y soja, aunque el impacto final dependerá de la redacción definitiva y de las materias primas que se utilicen.

Un beneficio ambiental

Desde el punto de vista de la sustentabilidad, la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) destaca que los biocombustibles locales reducen más del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles fósiles, bajo estándares europeos de certificación.

Perspectivas

Los biocombustibles representan una oportunidad para ampliar la demanda de productos agrícolas y generar mayor valor agregado dentro del país. Mientras el bioetanol de maíz consolida su crecimiento, el biodiésel busca recuperar protagonismo en los mercados internacionales.

Un eventual aumento de los cortes obligatorios podría impulsar aún más la demanda interna, fortaleciendo la integración entre el campo, la industria y el sector energético.

En Landtoken acercamos a los inversores al origen de esta cadena productiva, a través de la exposición a campos agrícolas argentinos.

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