Conflicto en Medio Oriente: cómo impacta en el precio de los granos
El conflicto en Medio Oriente empuja algunos costos hacia arriba, pero también sostiene los precios internacionales que hoy favorecen al agro argentino: la soja, el maíz y el trigo operan en máximos de varios años, tras un semestre de exportaciones récord.
14 de septiembre de 2026 · 5 minutos de lectura
Ezequiel Correa Luna
Investor Experience

Un mercado internacional que también empuja los precios para arriba
La tensión en Medio Oriente no solo encareció la energía: también aportó un alza en el precio a los commodities agrícolas. Según relevó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el salto de precios durante el estallido del conflicto incentivó aún más las ventas de los cultivos estrella de la campaña, en un año que la propia entidad calificó como histórico. Esa dinámica se combina con otros factores de oferta ajustada a nivel global —como los recortes del USDA a las estimaciones de exportación de Rusia y Ucrania, o la caída de los embarques ucranianos por las disrupciones en el Mar Negro— que sostienen un escenario de precios firmes para los principales cultivos argentinos, con el trigo especialmente beneficiado por la posibilidad de cubrir mercados que hoy quedan desabastecidos.
El costo de producción, el otro lado de la moneda
Del lado de los insumos, el combustible y los fertilizantes sí sintieron con fuerza la escalada bélica. El precio del gasoil en el surtidor aumentó 34% en el año medido en dólares, según datos de la BCR, mientras que la urea —clave para trigo y maíz— se disparó 77% respecto a enero de 2026, muy por encima del 16% que subió el trigo en el mismo período. Esto deterioró la relación de canje entre grano y fertilizante: hoy se necesitan más toneladas de cereal que a comienzos de año para comprar la misma cantidad de urea.
Ese desajuste, sin embargo, viene acompañado de dos amortiguadores concretos. Por un lado, el Gobierno redujo los derechos de exportación (DEX) para trigo y harina de trigo mediante el Decreto 423/2026, lo que compensa parte de la presión de costos. Por el otro, hacia fines de agosto la relación insumo-producto de la urea mostró una mejora relativa frente a los picos previos del año, con precios en torno a los 550-570 dólares por tonelada, lo que abrió una ventana más favorable para que los productores anticipen compras de cara a la campaña 2026/27.
Un balance que sigue siendo favorable para el productor
El punto clave es que, incluso con costos de insumos más altos, el nivel de precios de los granos compensa buena parte del ajuste. La BCR proyecta que el mayor volumen exportado en las principales cadenas agrícolas neutralizará el efecto de la baja de alícuotas sobre la recaudación fiscal, señal de que el volumen de negocio del sector sigue firme. Y con la soja en máximos de la era Milei, el maíz sostenido por una demanda china activa y el trigo con una ventana de oportunidad exportadora por las disrupciones del Mar Negro, el escenario de ingresos para el productor luce sólido de cara a la campaña que viene.
Qué mirar de acá en adelante
El conflicto en Medio Oriente seguirá siendo una variable a seguir de cerca, sobre todo en el frente de fertilizantes, donde conviene aprovechar las ventanas de precio más convenientes para anticipar compras. Pero el cuadro general del agro argentino en 2026 combina precios internacionales firmes, volúmenes de exportación récord y un esquema fiscal más liviano, un combo que deja al sector en una posición sólida para absorber la volatilidad geopolítica sin perder el año.
Para quienes invierten en tierra productiva a través de Landtoken, este escenario refuerza el atractivo del sector: campañas con precios de commodities altos potencian el retorno de los activos agrícolas, en un contexto en el que la Argentina consolida su posición como proveedor confiable y la oferta global de granos se muestra más ajustada.